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lunes, 6 de agosto de 2018

"SIEMPRE TE ESPERARÉ" UNA DESANGELADA HISTORIA DE AMOR

En sus inicios como cineasta Wim Wenders prometía mucho, baste con recordar "Alicia en las ciudades" o "En el curso del tiempo" o en definitiva esa pequeña obra maestra que es "París Texas". A últimas fechas el realizador alemán ha realizado una serie de interesantes documentales como "Pina" homenaje a la coreógrafa alemana Pina Bausch, o "La sal de la tierra" tomando como base el trabajo fotográfico del brasileño Sebasteao Salgado.
Ahora con "Siempre te esperaré" ("Subemergence" /2017, Alemania), Wenders vuelve a los caminos de la ficción, pero desafortunadamente regresa con una desangelada historia de amor, que tiene su punto más alto en las estupendas actuaciones de su pareja protagónica James Mc Avoy como James More y Alice  Vikander como Danny Flinders.
El guión es un tanto convencional y es de la autoría de  G Eric Dingham y J M Ledgard.
James More es un ingeniero hidraúlico que ha sido tomado como rehén en Somalia, puesto que es confundido como espía inglés; En tanto Danny Flinders es una biomatemática que trabaja en un proyecto de inmersión en las aguas profundas de los océanos con el fin de demostrar su teoría de vida en el planeta.
More y Flinders se conocen en un hotel de la costa francesa, un año antes y ambos inician un romance. Es decir el clásico chico conoce chica, pero tratándose de  Wenders, salpicado con dosis de existencialismo.
Si bien hay maestría a la hora de filmar, bellos planos secuencias, pese a que "Siempre te esperaré" inauguró el Festival de Cine de San Sebastián del 2017 es un filme muy menor para el talento de Wenders, ahora habrá que esperar su documental en torno al papá Francisco.
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lunes, 18 de mayo de 2015

"LA SAL DE LA TIERRA": GRANDES IMÁGENES DE UN FOTÓGRAFO ICÓNICO

Cómo se agradece un documental que sepa combinar el manejo de un gran lenguaje cinematográfico (ese equilibrio entre el plano y la secuencia), amén que su contenido logre conmover al espectador (a). Tal es el caso de "La sal de la tierra" (Francia, Brasil, Italia, 2014) codirigido por Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado, trabajo que se hizo acreedor a un Premio especial del Jurado de Una cierta mirada del Festival de Cannes 2014 y que formó parte de  Ambulante 2015 y que ahora se encuentra en su corrida comercial.
Distribuido por Cinépolis y Mantarraya estamos ante un relato artístico, social, antropológico y etnográfico de primer nivel que nos ofrece retazos del trabajo invaluable del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, (Minas Gerais, Brasil, 1944),quien inicialmente estudió la carrera de economía para dedicarse a partir de 1973 a captar con su lente, el sufrimiento, la crueldad y las atrocidades de una humanidad desprotegida, sea de África o de América.
Incansable viajero dotado de humanismo y sensibilidad que lo mismo ha sido capaz de captar los portentosos paisajes de la naturaleza que la cartografía interna del ser humano.
El Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1998 ha sido incansable en crear imágenes contundentes, donde subyace un gran arte, ha ido desde lo social como en su proyecto "Otras Américas" (1999) hasta a últimas fechas, con un enfoque ecológico diseñó "Génesis" (2013), además de haber creado con su esposa Leila, el Instituto Terra para salvaguardar las selvas brasileiras, donde nacieron sus ancestros.
Una espléndida fotografía de Hugo Barbier y Juliano Ribeiro Salgado, su hijo presiden este documental que se hermana con la música sutil de la autoría de  Laurent Petigrand. "La sal de la tierra", título que viene de una reflexión del propio Salgado, en cuanto que las personas lo son es un documental que estremece por mostrar que la fotografía es un valioso testimonio de la realidad que se vive día con día, además de un vehículo que a través de las luces y sombras se instaura como un registro de lo que de otro modo sería totalmente transitorio.
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domingo, 20 de mayo de 2012

PINA: UN DOCUMENTAL DONDE LAS COREOGRAFÍAS CONSTRUYEN LA ESENCIA DE UNA CREADORA

Un documental no convencional, un documental que busca transmitir la esencia de una creadora fundamental en el contexto de la danza contemporánea, un documental que va entretejiendo fragmentos de teatro-danza con testimonios de sus intérpretes, eso es el maravilloso trabajo fílmico de Wim Wenders: "Pina"(2011), Premio al mejor documental del Cine Europeo, 2011.
Para entrar en esta película filmada en 3D- aunque considero que no hacia falta, por más que dicho formato esté bien empleado-, deberíamos partir de una reflexión del sabio Gilles Deleuze: "El cuerpo ya no es el obstáculo que separa el pensamiento de sí mismo." ("La imagen-tiempo, estudios de cine 2").
Porque Pina Bausch (1940-2009), la innovadora bailarina y coreógrafa germana buscó crear una especie de danza episódica, que contenía varias acciones escénicas simultáneas, sin un aparente hilo conductor, pero si habitada por imágenes impactantes y por el uso de varias experiencias de sus bailarines.
Su amigo, el cineasta Wim Wenders, la entiende a profundidad y nos entrega un documental mágico, un gran espectáculo visual, que lo mismo se desarrolla en el teatro, que en escenarios urbanos o en medio de la majestuosa naturaleza.
Un tributo emotivo y muy hermoso en su estática, que mantiene en vilo al espectador durante los 100 minutos que dura. Nostalgia y sensibilidad van de la mano en este paseo dancístico que nos invita a conocer un poco más de la Bausch, quien afirmará en una entrevista que le realizado el periódico "El País" (3 octubre.1985): "Hay que dejar que cada uno se exprese según sus motivaciones internas."
Y esta reflexión es la que preside el elaborado trabajo de los bailarines de la Tanztheater Wupertal, algunos alemanes y otros provenientes de Estados Unidos, España, Francia, Japón e Italia, lo que nos remite a un multiculturalismo hermanado en el arte del movimiento.
En "Pina" se rescata una de las coreografías más aplaudidas de Bausch "Café Mueller", así como otras que nos remiten a dejarse ir en la levedad, en asumir el costo de la pasión amorosa en el dolor, o  en la convivencia plena con el agua y sus derroteros inabarcables.
Ver "Pina" es toda una experiencia sensitiva, con una espléndida fotografía de Helene Louvant y la selección musical a cargo de Thom, ni le falta ni le sobra.
Casi hacia el final se escucha uno de los lemas que rigió la labor creativa de la gran Pïna: "Baila, baila, sino estamos perdidos."
En algunas sedes de Cinépolis, tras 3 semanas de su estreno, se sigue manteniendo la proyección de "Pina". Es una película que no hay que perderse.
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