Ads Header

domingo, 20 de mayo de 2012


PINA: UN DOCUMENTAL DONDE LAS COREOGRAFÍAS CONSTRUYEN LA ESENCIA DE UNA CREADORA

Un documental no convencional, un documental que busca transmitir la esencia de una creadora fundamental en el contexto de la danza contemporánea, un documental que va entretejiendo fragmentos de teatro-danza con testimonios de sus intérpretes, eso es el maravilloso trabajo fílmico de Wim Wenders: "Pina"(2011), Premio al mejor documental del Cine Europeo, 2011.
Para entrar en esta película filmada en 3D- aunque considero que no hacia falta, por más que dicho formato esté bien empleado-, deberíamos partir de una reflexión del sabio Gilles Deleuze: "El cuerpo ya no es el obstáculo que separa el pensamiento de sí mismo." ("La imagen-tiempo, estudios de cine 2").
Porque Pina Bausch (1940-2009), la innovadora bailarina y coreógrafa germana buscó crear una especie de danza episódica, que contenía varias acciones escénicas simultáneas, sin un aparente hilo conductor, pero si habitada por imágenes impactantes y por el uso de varias experiencias de sus bailarines.
Su amigo, el cineasta Wim Wenders, la entiende a profundidad y nos entrega un documental mágico, un gran espectáculo visual, que lo mismo se desarrolla en el teatro, que en escenarios urbanos o en medio de la majestuosa naturaleza.
Un tributo emotivo y muy hermoso en su estática, que mantiene en vilo al espectador durante los 100 minutos que dura. Nostalgia y sensibilidad van de la mano en este paseo dancístico que nos invita a conocer un poco más de la Bausch, quien afirmará en una entrevista que le realizado el periódico "El País" (3 octubre.1985): "Hay que dejar que cada uno se exprese según sus motivaciones internas."
Y esta reflexión es la que preside el elaborado trabajo de los bailarines de la Tanztheater Wupertal, algunos alemanes y otros provenientes de Estados Unidos, España, Francia, Japón e Italia, lo que nos remite a un multiculturalismo hermanado en el arte del movimiento.
En "Pina" se rescata una de las coreografías más aplaudidas de Bausch "Café Mueller", así como otras que nos remiten a dejarse ir en la levedad, en asumir el costo de la pasión amorosa en el dolor, o  en la convivencia plena con el agua y sus derroteros inabarcables.
Ver "Pina" es toda una experiencia sensitiva, con una espléndida fotografía de Helene Louvant y la selección musical a cargo de Thom, ni le falta ni le sobra.
Casi hacia el final se escucha uno de los lemas que rigió la labor creativa de la gran Pïna: "Baila, baila, sino estamos perdidos."
En algunas sedes de Cinépolis, tras 3 semanas de su estreno, se sigue manteniendo la proyección de "Pina". Es una película que no hay que perderse.

0 comentarios:

Publicar un comentario